jueves, 20 de febrero de 2014

Día 27: Adios Siberia… ¡Bienvenidos a YEKATERINBURG!

Llegamos a las 5:35 am a Yekaterinburgo. Nos bajamos del tren como zombies y abajo del vagón nos espera el ruso más buena onda que hemos conocido. Es el dueño de una agencia turística en Yekaternburg ("Tesis", http://www.yekaterinburg-tesis.ru, y si alguna vez lo contactan su hijo colecciona monedas, para que le regalen alguna). Ellos se hicieron cargo del traslado de nosotros al hotel desde la estación y nos ofreció tomar tours con él que por comodidad tomamos directo en el hotel al final. 

Suben las maletas a la minivan y nos vamos. En el camino nos va explicando cosas de la ciudad, por ejemplo que estuvo cerrada a las visitas turísticas hasta hace 20 años porque aquí habían muchas empresas que hacían armas y tenían sus tiendas en las avenidas principales, entonces no querían exponer eso al público. Sabemos ahora también que Yekaterinburgo es el centro económico de los Urales, cadena montañosa muy antigua y riquísima en minerales, lo que le da la riqueza a esta zona. También nos muestra la "Church on the Blood", que es una iglesia construida sobre el lugar donde los Bolcheviques mataron al último Zar (emperador) de la dinastía Romanov (Nicolás II) junto a toda su familia. También nos muestra las calles principales donde vale la pena caminar y nos recomienda hacia donde ir en esta corta visita.

Llegamos a nuestro hotel que está perfectamente ubicado en la rotonda entre la calle Lenin y Karla Libknekhta. Se llama Tsentrany hotel y como hotel no es tan maravilloso pero tiene buen desayuno además de la excelente y central ubicación. El gran pero es que las niñas de la recepción son un poco pánfilas, ya les contaré por qué mañana.

Subimos a nuestras piezas y para variar nos toca la más grande así que le ofrecemos a los papás cambio y lo aceptan. Hablamos por teléfono con la Jani que nos cuenta buenas noticias de ella, y nos damos un tiempo para dormir y descansar hasta las 9:30 am para tomar desayuno. Aprovechamos de revisar el montón de emails, whatsapps, etc., que han llegado durante estos dos días de tren y dormimos un rato antes de darnos una buena ducha.

El desayuno estuvo muy bueno aunque nos faltaron los huevos (después nos dimos cuenta de que se podían pedir en la mesa, así que mañana será). Nos vamos a abrigar a las piezas y con el mapa que nos regaló el señor que nos fue a buscar en la mañana salimos a recorrer.

Caminamos por la calle Lenin hasta el Teatro (de ópera y ballet), porque por cartelera hoy dan el ballet "El lago de los Cisnes"... obvio que no quedan entradas!!!!! (y eso que Carlos lo intentó más de una vez suplicándole a las señoras de la boletería, porque nos habían dicho que a veces los rusos son medios especiales y no les gusta vender entradas de estas cosas a los turistas). Nada que hacer.



Teatro

Carlos en un momento de relajo en la banca del parque


Huellas que quedaron del momento de relajo, jajaja


Nos devolvemos caminando por la misma calle Lenin (que es conocida como White Street por tener un paseo peatonal al medio cubierto de nieve pisada), hasta Karla Libknekhta Street. Cruzamos la calle y atravesamos la línea del tranvía junto a un montón de señoras peludas (con atuendos peludos), y con mucho frío porque está empezando a ser el día que más frío hemos tenido (hacen -20 grados pero hay viento así que la sensación térmica es terrible, como si hubiesen -1.000). Caminamos en dirección a la Church on the Blood (Iglesia sobre la sangre), pasando por algunas tiendas e identificando el lugar indiscutible donde queremos almorzar: un restaurante de sushi con rolls como los de Chile!!!.



Lenin Street




En la cuadra antes de la Iglesia que vamos a conocer vemos que al frente está la Filarmónica, así que vamos a ver qué hay, y es un concierto de piano de un pianista que ninguno de nosotros conoce. Quedan muy pocas entradas y con eso recién creemos que en verdad para el ballet tampoco deben quedar con lo conocido que es. A la mayoría no nos entusiasma mucho así que seguimos caminando, pero no tenemos cómo cruzar a la iglesia así que aprovechamos el lugar para una buena foto completa y nos devolvemos, algo que no es tan simple hoy porque hace tanto frío que caminar extra es lo último que queremos hacer.



Church on the Blood desde la cuadra del frente


Church on the Blood y la ciudad detrás





Ya en la zona de la iglesia vemos que está la iglesia, otra construcción similar grande atrás y entre ellas una casa de color café oscuro/negro con una cruz ortodoxa. Vamos primero a la construcción que está atrás no sin antes notar que hay muchas figuras de hielo alrededor de la iglesia y un tobogán de hielo enorme (que dejamos para después).

Sin saber qué hay, abrimos la puerta y nos recibe una señora en ruso (y nada de inglés) casi como dándonos la bienvenida muy motivada y nos lleva a guardarropía para dejar nuestras chaquetas y ponernos pantuflas para no dañar el piso y la alfombra. Empieza el recorrido en la escalera central donde al parecer da la bienvenida al lugar y empieza a hablar de las pinturas en las paredes, años, significados, etc. Andan también un cura ortodoxo y tres señoras rusas. Explica dibujo por dibujo en ruso y nosotros sin entender ni pelota esperamos a que avance a la próxima estación. 

La siguiente parada es una especie de museo cronológico donde hay fotos, cartas, escritos y pertenencias de la familia Romanov que fue asesinada por los bolcheviques en ese lugar. Explica la historia de todas las vitrinas, una por una, y cuando habla nos mira y nos habla a nosotros también que obvio no entendemos lo que dice. De repente nos pregunta algo y ponemos cara de "¡¡¿¿que demonios dice??!!", y empieza a nombrar países así que asumimos que es "¿de dónde son?" Así que le decimos que de Chile, jajaja.

Ya en la quinta vitrina nos pierde por completo. Mientras ella le habla a los otros cuatro que sí hablan ruso nosotros deambulamos como zombies por las próximas 10 vitrinas que quedan, cada una de ellas con muchas fotos y escritos y más, vemos y entendemos lo que podemos e imaginamos el resto. De verdad sus explicaciones deben ser súper interesantes pero NO HABLAMOS RUSO. Va avanzando y la cosa se transforma en tortura sicológica porque aún queda mucho y ella no para de hablar... es el peor momento turístico de nuestras vidas y no sabemos cómo decirle que nos queremos ir sin ser rotos, así que aguantamos a que termine la vuelta entera en la sala. En un momento yo hasta dormí parada pero me obligue a despertar por miedo a caer encima de alguna vitrina, jajaja.



Así empezamos… muy interesados

Imagínense estas vitrinas, pero muchas, con una guía en idioma inextensible explicándolas una a una… del terror 

El último Zar, Nicolás II


Momento de tortura… aún faltaban muchas vitrinas por explicar

El Arturo Prat ruso

Durmiendo de pie (recreación de un momento que fue real en ese rato)

Momento real, paparazeado por la mami

Cuando está terminando la sala las tres señoras rusas empiezan a pelar algo entre ellas y nosotros cachamos que también se quieren ir, así que cuando le dicen a la guía nosotros nos colgamos y nos vamos. Aprovechamos de sacarnos algunas fotos en la escalera central y vamos a recuperar las chaquetas y botas para seguir el recorrido, esta vez solos.




Pinturas en el techo


Carlos Alberto III


Señora peluda que encontramos abajo


Capilla dentro de la construcción a la que fuimos, que visitamos después de arrancarnos de la guía en ruso


Señora peluda yendo a rezar


Con Carlos bajamos por el tobogán de hielo pero no funciona mucho porque no está tan resbaloso y tiene nieve que nos frena. Carlos encuentra unos trineos plásticos para el trasero (de uso público porque están en una canasta), así que nos tiramos con esos que funcionan mejor, jaja.

Llegamos a la entrada de la "Iglesia sobre la Sangre" que es un piso más abajo que el nivel de la calle por la que llegamos (que coincide con lo que bajamos en el tobogán). Afuera está decorado con muros de hielo y figuras religiosas de hielo también que durarán lo que dura el clima "bajo cero grados". Hay también un pesebre y muchos ángeles.


Church on the Blood

Tobogán de hielo


Figuras de hielo… donde estoy es un pesebre =)


Entramos a la Iglesia y la primera parte es como un pasadizo amplio con algunas imágenes que al final tiene un altar principal y se abre como una T hacia los lados derecho e izquierdo. Al fondo del lado derecho hay un cofre con lo que creemos son cenizas de la familia Romanov, y en la pared 7 imágenes con una areola de santos cada uno más una luz prendida. En ruso, abajo, está escrito el nombre de cada uno e identificamos los nombres de la familia completa: Nicolás II, Alexandra (su esposa, o sea la emperatriz), y los hijos Olga, Mary, Tatiana, Anastasia y el hijo que no recuerdo como se llamaba. Hay una señora que reza cantando en voz alta, en ruso, para todos. 

En el mismo rincón hay una escalera y gente mira hacia adentro. Es el lugar que fue el sótano de la antigua casa de esa familia, donde los mantuvieron prisioneros y después les dispararon en 1917 (recuerden que bajamos un piso para entrar aquí, así que cobra sentido que la entrada sea por ahí para poder tener el sótano incluído en la iglesia como sitio de oración).

Vemos en una de las imágenes un montón de joyas que al otro día en el tour sabríamos que son ofrendas que trae la gente cuando se cumple lo que les pidieron (los llaman "íconos"). También hay varias velas prendidas, con el objetivo de rezar a los difuntos.


En la cruz, la familia Romanov asesinada en el lugar


Church on the blood, adentro


Nos vamos, no sin antes comprarle un regalo al Rocco en un puesto dentro de la iglesia a una señora que vendía juguetes hechos con tejidos (le compramos un gato para que se lo coma, jaja). Ya afuera Carlos se compra un jugo y empezamos a caminar de regreso. Llegamos al sushi y aunque el japonés caracterizado de la puerta me dice que no hay menú en inglés entramos igual y adentro sí tienen, así que es perfecto para nosotros. 

Nos reciben con un té servido con una tetera que literalmente tenía una boquilla de salida de 1 metro de largo, así que el mesero sirve a distancia los cuatro vasos que nos sirven para dar calor a nuestros cuerpos congelados. Vemos la carta, identificamos lo que más nos gusta, hacemos el pedido y cruzamos los dedos por que sea todo rico... y así fue. Si no fuera porque usan poco y nada de palta sería como estar en Chile. Los rolls son bastante gourmet como en el Ichiban de Santiago. Nos comemos todo y quedamos felices por haber encontrado este lugar.


Tetera con boquilla de metro


Aunque no soy partidaria de las fotos a la comida, esto estaba muy bueno!


Caminamos por la calle Lenin hacia el río Iset que pasa por la ciudad, que por el norte de la calle Lenin está confinado dando forma a un lago artificial que se llama Gorodskoy Prud. Iba todo perfecto hasta que me resbale con el hielo y me caí, y con eso me doblé una mano (la de siempre), y me dolió ene, mientras el comprensivo de mi marido me sacaba fotos denigrantes. Nada que hacer (a lo mas llegando a Chile no puedo trabajar jajaja).

Llegamos al puente entre lago y río por la vereda norte que da hacia el lago congelado y cubierto de nieve, mientras vemos que hacia el lado sur se ve una nube de agua condensada que nos hace pensar que el río no está congelado. En la esquina hay una casa de color blanco, verde y rosado, residencia de Putin cuando viene a la ciudad.

Carlos y el papá bajan al lago cruzando los dedos para que en verdad debajo de la nieve haya hielo suficiente para aguantarlos y no pasen directo al agua, y se sacan una foto con la ciudad de fondo. Pasamos por un pasadizo bajo el puente que está lleno de grafitis y llegamos un nivel más abajo donde empieza el río. La salida de agua es muy pequeña y es una cascada sobre cemento que se abre en forma de río más abajo con mayor amplitud.



Arriba del lago congelado


Pasada bajo la calle entre el lago y el río


Cascada que da origen al río al lado sur del puente


Y por este lado, el río


Residencia ocasional de Putin


Capilla Sta Catherine, construida sobre el lugar donde estuvo la primera iglesia en Yekaterinburgo en el siglo 18.


Nos sacamos algunas fotos y volvemos caminando porque estamos muriendo de frío. Paramos congelados en un cajero automático y después apuramos el paso hacia el hotel, entrando antes a un kiosko para comprar bebidas. En la rotonda del hotel esperamos para cruzar la calle y cuando dan el verde frenan los autos pero como hace tanto frío y todo está congelado se pegan una patinada de un par de metros antes de parar... ¡que miedo!. Nos quedamos mirando con la boca abierta y cruzamos sólo hasta la mitad (porque se nos acaba la luz verde), quedándonos bien juntos por si algún otro auto patinaba en la curva y nos llevaba en su capó. 

Llegamos al hotel y descansamos mucho rato y hasta dormimos antes de levantarnos para ir a comer algo. A las 21:30 bajamos a un restaurant que vimos desde afuera y que está conectado con el hotel, así que ni siquiera tenemos que abrigarnos. Aprovechamos de ir en jeans y algo liviano (no queremos más pantalones de Ski). 

El restaurante se llama Sea Zone y es una mezcla de italiano y cosas de mar. Todas las cosas se ven muy buenas y lo son. Comemos ensaladas, sopas, pastas, etc. Nos atiende una niña que habla y entiende perfecto el inglés y la carta está también en inglés así que es muy fácil pedir lo que queremos. Nos gusta tanto que de inmediato planificamos venir mañana a comer antes de irnos a la estación de tren.

Nos vamos a dormir con el ombligo hacia afuera, felices porque al fin estamos en una ciudad que nos alimenta con amor de hogar :)

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