domingo, 2 de febrero de 2014

Día 9: Llegada en tren a XI'AN!

Despertamos temprano, un poco antes de las 8:00 am a ordenar un poco las cosas para organizar la bajada del tren. La Jani declara haber pasado la peor noche de su vida porque el movimiento del tren le mata toda posibilidad de descanso. Yo al menos dormí bien, aunque las camas eran un poco duras, Carlos durmió a pesar de la guagua que lloraba y los papás también pudieron dormir.


En el tren a Xian

Habitacion del tren a Xian

Nuestro chini-tren


Llegamos un poco antes de las 9 a la estación que era terminal (Xian norte) así que tenemos harto tiempo para bajar las maletas y las cosas. Nos sacamos fotos con el tren, que creemos alcanzo unos 200 Km/h de velocidad en algunas partes del trayecto, y nos vamos en busca del transfer. Un señor que no habla inglés no espesara así que con mimo-style nos saluda y dice que lo sigamos al minibus. Esta súper nublado y hace harto frío.

Llegamos al hotel que esta dentro de la ciudad amurallada. El hotel se llama Aurum International (que después sabríamos que de internacional no tiene nada!). Nos dan de inmediato las piezas (que bueno porque queremos cambiarnos ropa y descansar un poco), y antes de subir tratamos de arreglar un tour a los guerreros de terracota para hoy pero sólo una niña de la recepción habla inglés y el otro parcito son de poca utilidad. La idea era ir hoy a los guerreros y mañana a los montes de Huashan, pero la realidad de las cosas es que a pesar de que son recién las 10:30 estos pasteles no son capaces de armarnos un tour privado para hoy, y dejamos este día como descanso para mañana tomar un tour cultural de día completo a los guerreros, un museo, una pagoda y más.


Vista a una plaza desde la pieza del hotel 


Descansamos hasta la hora de almuerzo y bajamos a comer al Restaurant occidental del hotel donde hay 5 opciones de menú bastante occidentales con entrada y postre bien ricos así que disfrutamos la comida más cercana a nuestra realidad (con postre y todo), y salimos a caminar por Xian para conocer algo de la ciudad.

Aún está con una niebla rara que no sabemos si es smog o no, lo más probable es que sí porque todo se ve un poco café. Caminamos por una avenida bastante principal que está llena de comercio local de ropa pero que no es de tan buena calidad como para vitrinear. Como es domingo anda mucha gente de paseo y hay bastantes carritos de comida local vendiendo lo que sea: pinchos con salchichas misteriosas, calamar asado en palo, frutas confitadas, bolitas con harina, etc. También venden juguetes, cotillón y lo que sea que se les ocurra. 

Llegamos a la Bell Tower, que está al centro de la ciudad amurallada rodeada por una rotonda, y no subimos porque para variar estaba lleno de gente, así que como sentimos que es innecesario ni siquiera nos entristece. Caminamos un poco más y llegamos a la Drum Tower, que tampoco subimos porque será más de lo mismo. Las dos torres están adornadas con lámparas chinas así que creemos que de noche deben verse bonitas iluminadas. En todo el paseo vemos familias juntas que pasean y se sacan fotos con e lugar, comen las cositas misteriosas y vitrinean chicherias. 


Paso por debajo de Bell Tower, lleno de gente


Bell Tower


Gente local vendiendo cotillon 

Drum tower

Drum tower… noten que tiene unos tambores gigantes en el piso de abajo (por eso el nombre) 


Después de estar un rato en una plaza entre las dos torres sacandonos fotos y participando de la situación local, caminamos un poco hacia la Gran Mesquita. Para llegar pasamos por una peatonal (que parecía peatonal pero no era porque igual pasaban motos, autos y tuc tucs), con mas comercio local de comidas y cosas para comprar. 


Niñito con zapatos que suenan cuando caminan (como los pitos de juguetes que suenan al ser apretados)


Calle "peatonal" camino a la mezquita 


Cosas locas de la gente de acá


Nos vamos por una calle interna lateral a la Mesquita hacia la entrada y después de pagar, conocemos como es por dentro que para nuestra sorpresa es totalmente de estilo chino, no como las que habíamos conocido hasta ahora. Leemos el folleto y visitamos los cuatro patios principales hasta la zona de oración al fondo donde el acceso es restringido porque es para orar no para turistear. Salen en la pared los horarios de oración pero estamos lejos de ellos así que no esperaremos para verlo. Todo esta lleno de tierra y no sabemos si es porque esta sucio o si el aspecto del aire con bruma/smog de Xi'an hace que se vea así.


Camino a la mezquita

Mezquita

Mezquita

Letras chinas famosas (las grandes del centro), pintadas por un artista reconocido que no me acuerdo quien es.



Después de la Mesquita caminamos por unos pasajes internos que de a poco se empiezan a poblar de comercio por ambos lados, hasta llegar a la misma calle "peatonal" de la que nos habíamos desviado para ir a la Mesquita. Con el papi probamos unos huevos de codorniz en palito bien entretenidos y ricos, y terminamos caminando todos hacia la Drum Tower donde tomamos un tuk tuk al hotel que por 40 Y nos lleva a los 5. 



Mucha gente en la calle de regreso a Drum Tower

Huevos de codorniz en palito

Drum tower de noche

Negociando con el tuk tuk


El paseo en tuk tuk (que no es igual a los de Tailandia pero es el mismo concepto), es bastante extremo porque como somos 5 en cada curva sentimos cómo el carro se ladea y en cualquier momento se vuelca. Además, el conductor se mete en contra del tránsito y cruza a través de la rotonda también en contra del sentido común de los autos sin ningún miedo (sólo el nuestro que vamos gritando atrás). 


En el tuk tuk

En el tuk tuk


Llegamos al hotel y quedamos de juntarnos a las 8 a comer en el restaurant Chino que tiene una carta tan amplia que puede darle en el gusto a todos. Pedimos sashimi de salmón, ganso, arrollados primavera, una ensalada de papas y otra de bambú, noodles con jaiba, etc. Terminamos como nunca compartiendo los platos como corresponde aquí en China.

Nos vamos a dormir temprano para descansar (porque en teoría iba a ser un día de descanso pero igual terminamos saliendo a recorrer, jaja).

sábado, 1 de febrero de 2014

Día 8: Ancient Water Town ZHOU ZHUANG

Al final ¡pudimos contratar el tour!. Nos juntamos a las 9 am abajo en el lobby y el concierge le dice a Carlos que es imposible encontrar buses a estas alturas para hoy mismo así que se las arregla para conseguir el tour privado (aunque caro, la única opción viable). Nos pasaran a buscar a las 10:30 am así que como es temprano aún tenemos tiempo para ir a tomar desayuno. Tenemos el check out del hotel listo y las maletas en guardería con los botones. 



Nuestras maletas hasta ahora


Caminamos a Nanjing Rd. y llegamos a un Starbucks. Mientras esperamos, Carlos y la mamá salen a ver unos tambores que están tocando (probablemente para espantar los espíritus malignos). Cero ritmo, puro ruido... el objetivo es espantar no hacer una sinfonía así que después de escucharlos entran con nosotros a disfrutar nuestros conocidos cafés.




Director de los tambores

Banda "espanta-cucos"


Mami con niñas locales

Nanjing Rd.


Caminamos al hotel y a las 10:30 nos recoge Michael (nombre en inglés). Es conductor y guía y habla buen inglés así que entendemos perfecto lo que nos cuenta. Empieza el tour y salimos de la ciudad por el mismo camino que llegamos. Nos va contando cosas históricas de China con fechas, cosas de la ciudad, etc. También hablamos de política y nos convencemos un poco con su régimen, no se sí porque los guías turísticos TIENEN que hablar bien de la política, o porque están realmente felices, tanto que el dice: "no nos importa quien gobierne, mientras nosotros tengamos dinero y no falté comida" y se nota que plata no falta, ya que hay más Louis Vuitton aquí que Big Johns en Santiago.

Nos topamos con un taco "because it's New year and we are in holidays" una frase que escucharíamos al menos 90 veces más hoy y mil más el resto de los días con los siguientes tours.

Después de una hora de taco el tráfico se libera un poco y empieza el verdadero camino hacia el pueblo que en teoría estaba a una hora y media (con taco una más que eso). Llegamos al estacionamiento y todo lo que creíamos del pueblo se derrumba. Pensábamos que era un pueblo pequeño, casi incivilizado y muy típico y representativo de la ruralidad, pero en vez de eso hay toda una previa civilizada y comercial en torno al pueblo mismo que se desarrolló para dar mayor opción de comidas y compra de souvenirs a los turistas. 

Nuestro guía compra los tickets y vamos en el minibus hacia el sector de pueblo comercial externo, y nos estacionamos en un restaurant como los que nunca más queremos probar después de ayer. El tour incluye almuerzo así que suponemos que será ahí, y cuando nos preguntan si queremos almorzar ahora o más tarde la respuesta es un "después" general. 

Caminamos por la peatonal hasta el pórtico de entrada al pueblo antiguo de Zhou Zhuang, preservado por más de 900 años, con casas construidas con patios interiores y arcos con tallados en los ladrillos que aún están vigentes. Entramos pasando a través de una moneda china recortada para que sirva de puerta después de que revisan nuestros tickets. En teoría si pasas por la moneda este año será económicamente próspero así que buena suerte para todos, jaja. 




Fuera del pueblo Zhou Zhuang. A la izquierda, la moneda por donde se entra al pueblo

Ya dentro del "pueblo" la cosa no es menos que estar en Venecia para el carnaval (cuando fui no era carnaval pero debe ser así mismo): lleno de gente por todos lados, como mar de hormigas que te llevan de un lado para el otro y te empujan y pasan a llevar sin piedad si estas en su camino. Es bien bonito pero antes de recomendarlo sería bueno ver cómo son los otros pueblos de agua que hay por este sector (por ejemplo Wuzhen que queda un poco más lejos aún), porque es bonito en verdad pero sin gente debe ser mejor, y tal vez los pueblos un poco más lejanos tienen menos turistas y están más al natural (considerando que si este está a dos horas, los demás requieren más tiempo de viaje ida y vuelta).

El guía nos saca una foto en una piedra que tiene tallado el nombre del lugar y empieza el recorrido por callejuelas internas y puentes que cruzan los canales de un lado para otro. Subir y bajar los puentes tipo Venecia es un desafío para no caerse con los empujones de la gente. Mike compra unas galletas locales y nos da de probar (no nos gustan mucho así que comemos por cortesía, algunos entera y otros la mitad, buscando piola un basurero para el resto para que Mike no se sienta mal).









Techos de las casas del pueblo


Entramos a una casa de una persona (Zhang hall, que no recuerdo quien era) y nos muestra algunas disposiciones del salón de recepción, explicación de la forma de las puertas, etc. Las puertas son desmontables así que se pueden abrir completas si se quiere, y en la parte baja un tablón alto de mas de un escalón para, en términos prácticos, evitar que entre el agua de las lluvias y, en términos simbólicos y de creencias, porque los humanos somos los únicos seres capaces de pasar por encima del tablón dando un paso (eso si no estamos paveando y nos tropezamos antes de dar el paso alto), algo que las serpientes y espíritus no podrían. Para entrar no hay que pisar el tablón porque es un signo de mala suerte como si el que pisa fuese un fantasma que amenaza el hogar... con eso entiendo por qué ayer una señora me hizo bajar de uno cuando estábamos recorriendo el templo... ups!



Pasamos por un pasadizo angosto y salimos a la calle otra vez y vemos más de lo mismo. Por el canal principal pasan pequeños botes con mujeres remando, algunas de ellas además cantan a los pasajeros (su trabajo de día, porque de noche con la misma voz demás que trabajan reduciendo envases de vidrio en el reciclaje cantando y quebrándolos a la vez con las notas altas de sus melodías chinas). Nos volvemos a meter por los callejones y a subir uno que otro puente para pasar sobre los canales. Los pasadizos están repletos así que moverse en filas es la mejor opción.








Llegamos a otra casa, esta vez la de un millonario: Shen Hall (quizás los nombres de las dos casas están al revés pero creo que era así). El guía nos cuenta leyendas y parte de la historia real de este personaje mientras recorremos los salones de su ex hogar.

Saliendo de ese lugar vamos camino a tomar el botecito clásico tipo Venecia. Nuestro guía va por el ticket pero vuelve diciéndonos que hay como 3 millones de personas y que tendríamos que esperar casi 2 horas para subirnos a uno y que nos devuelve esa plata del tour… no le creemos mucho porque a estas alturas ya cachamos que es un poco chamullento, así que le decimos que queremos intentarlo. Recién ahí pregunta de verdad en la ventanilla y la verdad es que la espera es de menos de media hora. El sistema luego de pagar es estar en una sala de espera mientras van llamando en forma ordenada los números de ticket que tienes. Faltan 40 y algo para nosotros así que aprovechamos de comprar bebidas. Obviamente no cachamos en qué número van porque es en chino pero andamos con el súper Mike así que mientras él esté atento todo bien.

Cuando ya se acerca nuestro número el guía nos acerca al sitio de embarque y ya cuando nos llaman el papá se manda un show celebrando su turno y todos los chinitos sonríen y quedan plop! con el turista efusivo. 

Nos subimos a la embarcación los 5, Mike y la señora que rema. Los botes son súper inestables así que cada vez que nos vamos poniendo para la foto es una aventura en movimiento. Mike nos pregunta si queremos que la señora cante mientras rema (noooo, ¡por favor!)... y le decimos que sí (porque después piden propina entonces es una forma de ayudarles). Canta igual que las demás, en forma intermitente mientras va remando. Vamos detrás de un gran número de otros botes de turistas así que la cosa parece juego de parque de diversiones, pasando debajo de los puentes mientras los locales nos sacan una que otra foto (cosa que se ha dado bastante durante este viaje porque como es año nuevo hay muchos locales de pueblos chicos de turismo y ellos no eran acostumbrados a ver extranjeros sobretodo de razas diferentes). 






Turista local sacándonos fotos



Después de un buen rato de paseo y de pasar por varios lugares del pueblo, esta vez por el agua, llegamos al final del recorrido y nos bajamos. Pasamos por los callejones ya en busca de la salida, donde vemos más comercio local y muchas familias que aún disfrutan del pueblo antes de volver a sus casas a seguir celebrando la semana de vacaciones del año nuevo chino. Llegamos una vez más a la moneda de la entrada principal y salimos del pueblo propiamente tal hacia la calle externa, donde aún hay mucho movimiento, sobretodo con pequeños locales de comida de aquí (dumplings y brochetas de contenido dudoso), con un olor fuerte característico de estos lugares.



Señora local, hilando



La Jani, disfrutando el aroma local

Llegamos al estacionamiento del minibus, que estaba asociado a un par de restaurantes de aquí. Michael nos dice que almorcemos (está incluído en el tour), pero de la carta que nos pasan nada nos tinca mucho porque o son vegetales misteriosos o cosas con animales con la cabeza incluida en el plato (por ejemplo la sopa de pollo es una sopa con el ¡¡pollo entero!!. Nos ponemos "honestos" y fingimos estar enfermos de la guata y preferimos no almorzar en el lugar, porque esa situación incómoda de decir "mejor no gracias" era mucho mejor que después, con los platos en la mesa, no probar las cosas y dejar todo servido y decir en ese momento "no nos gustó". 



Menú apetitoso...


Nos devolvemos al minibus para irnos de regreso a Shanghai. La conducción de regreso es toda una aventura porque Michael los pasa a todos y maneja a mil por hora por la autopista con sólo un par de dedos en el volante. Aprovechamos de preguntarle por cosas locales de ellos, como por ejemplo sus nombres en inglés (que eligen ellos y no son oficiales porque los usan para fines de comunicación con occidente, por ejemplo, los que trabajan en turismo), de la ley del hijo único y sus excepciones, etc.

Llegamos a Shanghai y quedamos con el mismo chofer de que nos pase a buscar a las 20:00 para irnos a la estación de trenes Shanghai Central. Mientras, vamos a almorzar algo que sí nos gusta. Comemos Kentucky (KFC) y McDonalds en un mall que queda al lado del hotel. No es lo mismo que en Chile pero salva bastante para el hambre que tenemos. Nos vamos a comprar unos helados y la Jani tiene un incidente con una china que limpiaba mesas, que se enoja porque la Jani deja una bandeja del McDonalds en la zona de KFC. Se la pasa pegándole con la bandeja y la Jani, picota, no se la lleva. Ahí la china sale desesperada y convertida en energúmeno a pasársela de nuevo, esta vez a mi papá, que de no ser porque aquí somos minoría le hubiese mandado saludos a su madre. Al final la van a dejar y vamos por los helados, donde la niña, en su esfuerzo por comunicarse, nos atiende en una mezcla de francés-inglés, pero logramos entendernos y nos llevamos nuestros helados.

Ya a las 20:00 hrs nos pasa a buscar Michael al hotel y nos lleva a la estación. La estación es grande y fría. Vemos en la pantalla y nuestro tren aparece (bien!). Es el D306 que tiene como terminal Xian. Sale a las 22:00 así que tenemos harto rato para estar ahí. La sala de espera para entrar después a nuestro anden está repleta y cuando sale el tren que se va antes que el nuestro, a pesar de las esperanzas que teníamos de que se fuera la mitad de la gente al menos, sólo se paran algunos y quedan casi todos en sus mismos lugares. Veinte minutos antes de partir avisan algo en Chino por el altoparlante y todos se paran y se ponen en las puertas donde aparece nuestro numero de tren, así que asumimos que tenemos que pararnos y ponernos a la "cola" (o montón de gente apelotonada) para poder entrar.

Abren las puertas, todas las que pueden, y sólo mostrando el ticket en la mano nos dejan pasar. Bajamos al anden y para nuestra "suerte" el carro que nos toca es casi el último, así que caminamos y caminamos con las maletas hasta llegar a pocos minutos de que cierren las puertas (y eso que veníamos con tiempo, jaja).  Ya dentro del tren el problema pasa a ser dónde meter las maletas enormes que andamos trayendo. Nos tocan 4 camas en una misma "habitación" y queda una en la pieza del lado. Carlos se ofrece a ir ahí, a pesar de que hay una guagua que de seguro va a llorar de noche. Acomodamos como podemos las cosas, nos revisan los tickets y nos dividimos los lugares de la pieza de las 4 camas (el tren ya partió). Nos vamos a dormir lo antes posible porque por la ventana al menos no hay cosas que ver (por la oscuridad de la noche, y sobretodo porque mañana llegamos temprano a Xian.