jueves, 6 de febrero de 2014

Día 13: Perdidos en TOKYO

(Kyoto) Nos levantamos para salir a las 9 am aprox. El primero en salir de la "cama" es Carlos porque pidieron una víctima para ser entrevistado para un diario nacional y Carlos aceptó. A las 8:30 lo entrevistan en la sala de estar que está al frente de nuestra pieza mientras nosotras con la Jani nos levantamos. Le preguntan cosas de Japón, qué le ha gustado, dónde fuimos en Kyoto, qué lugar del mundo le ha gustado más... etc. Al final de la entrevista piden sacar algunas fotos y como ya estamos más decentes con la Jani posamos con él súper naturales "haciendo como que conversamos en la sala de estar". Después de aprox unas 300 fotos se acaba la entrevista y quedan de mandarle el artículo por email cuando salga publicado. Ahí les compartiré el link aunque creo será de difícil lectura porque estará en japonés


Carlos en entrevista para diario Japonés


Salimos con las maletas hacia una calle cerca más principal en busca de taxis, y nos vamos a la estación de Kyoto. Ahí buscan la ticketeria para comprar los pasajes del tren en que nos iremos a Tokyo. La línea de trenes se llama Shinkansen y el pasaje costó 13.320¥ por persona en un tren rápido (270 km/h) que se llama Nozomi. 

Tomamos desayuno en una cafetería de la estación y vamos al anden a esperar el tren que sale a las 11:02. 


Tren Nozomi, de Shinkansen

Nozomi


Llega el tren que es de 6 asientos por fila (3 por lado) y van todos mirando hacia adelante. El primer problema es donde meter las maletas pero se soluciona bastante cuando Carlos ve que los asientos se pueden girar así que giramos 3 para quedar frente a frente y las maletas las metemos atrás (algunas quedan adelante y atrás en el carro, pero fáciles de recuperar).

El viaje dura 2 horas y algunos minutos a Tokyo. En el camino se ve el monte Fuji pero ¡se nos olvidó mirarlo! (era en las ventanas del otro lado). Llegamos a la estación de Tokyo y vemos cómo irnos al hotel.


Camino a Tokyo


El sistema de metro es complicado aquí porque mezcla líneas de metro con trenes (Japan Railway) y otras 4 líneas de otro tipo de trenes (que no me acuerdo como se llaman). Aparte hay expresos al aeropuerto y en algunas estaciones está el Shinkansen, o sea para perderse seguro. Nos vamos en taxi que con el papel impreso de la dirección llega perfecto. En el camino vemos la Torre de Tokyo (típica porque es roja) y el Templo Zozoji.

En el hotel (Celestine Hotel) nos pasan las piezas que son bastante simples pero impecables. En el check in nos entregan mapas de la ciudad y una guía turística que deja claro que sólo un día y medio es poquísimo para todo lo que se puede ver en Tokyo. Decidimos darnos una pincelada de Tokyo recorriendo los barrios comerciales más típicos que recomiendan y salimos a recorrer.

La primera cosa es tomar el metro hacia Shinjuku. Esta estación es una de las más concurridas y por donde pasa más gente en Japón (y quizás el mundo), principalmente por la gran cantidad de líneas que se cruzan. Al parecer estamos en horario alto pero no peak, porque hay harta gente pero no es imposible llegar a los andenes. Nos movemos en la línea de trenes JR. Estando perdidos más o menos llega una niña local al ver que Carlos esta mirando el mapa por todos lados y lo guía a encontrar la entrada al anden que nos sirve para llegar... Definitivamente estos japoneses si saben como ser buena gente.

Salimos de la estación en Shinjuku y llegamos a una calle llena de letreros, pero llena de verdad. Luces por todos lados, creo que más que los que hemos visto en NY, Shanghai y HK. Los edificios tienen letreros en cada uno de los pisos y las tiendas suelen ser bastante luminosas con LEDs de colores por todos lados.

Shinjuku

En Shinjuku


Juegos en Shinjuku… ¡habían millones!

Comemos algo en el Burger King a pesar de que tenemos reserva en el Robot Restaurant en 4 horas más (que incluye algo de comida... ya les contaré de eso después). Luego de disfrutar unos Whoopers caminamos por una calle perpendicular a la avenida principal, y a medida que pasamos por los locales nos damos cuenta que estamos en el barrio rojo (Red light distict). Hay muchos pimps y locales para ver películas porno para hombres y pasar un "rato de relajo" (así lo ofrecen). También hay bares de distintos tipos y una que otra japonesita con mini faldas invitando a los transeúntes a pasar a su local. También hay uno que otro sex shop por ahí. El Robot Restaurant (que en trip advisor recomendaban y por eso reservamos) queda en la misma calle donde andamos pero dice que los niños están permitidos así que porno no es. 


Red Light district

Lugares de "relajación" masculina para ver vídeos porno. Precio por hora (Ojo que hay hasta por 24 horas!)


Como tenemos harto rato antes de la reserva aprovechamos de ir a otro barrio típico de acá: Shibuya. 


Camino al metro para ir a Shibuya

Chicas japonesas con atuendos diferentes


La zona de Shibuya sigue es también una zona comercial con muchas luces y tiendas de todo tipo (ropa, electrónica, etc). Lo primero que hacemos al salir de la estación e ser la estatua de Hachi-ko (el verdadero perro de la película que protagonizó Richard Gere donde su perro lo iba a esperar a la estación todos los días después del trabajo y un día no llegó porque murió y el perrito quedó por siempre esperándolo). Bueno, la historia de la película era una recreación de lo que paso en la vida real, pero no en NY sino que acá en Tokyo hace muchos años atrás. 


Salida del metro para ver a Hachiko

El verdadero Hachiko

Avanzamos un poco hasta la esquina y estamos parados en la luz roja del famoso cruce en la calle Shibuya que sale en la película Rápido y Furioso, entre otras. Son aprox 6 "esquinas" con pasos de cebra entre esquinas vecinas y una diagonal de un lado al otro. La gracia es que ponen verde a todas las esquinas peatonales al mismo tiempo entonces parece carrera de caballos... Mientras está en rojo, se llena y llena de gente (principalmente japoneses de trajes oscuros con pinta de oficina), hasta que dan la verde y todo el pavimento de las calles que se cruzan se llena de "hormigas" hacia todos lados. De repente empieza a parpadear la verde peatonal y los últimos que están cruzando corren antes de que le den el pase a los autos.

Después de cruzar caminamos un poco, hacemos shopping en Bershka (tienda similar a HyM y F21 que creo es de México, no estoy segura), cruzamos de regreso a la estación y volvemos a Shinjuku


Famosa intersección en Shinjuku. Ojo con la gran cantidad de gente cruzando la calle al mismo tiempo y para todos lados 


Jani y sus BFFs japonesas… jajaja

Papis en Shibuya


Ya llegando a Shinjuku otra vez, nos vamos directo al restaurant. Son casi las 9 y cuando pasamos hace un rato nos dijeron que llegar a las 9 estaba ok. Chequean la reserva, pagamos y nos subimos al ascensor que es igual de sicodelico que la entrada donde habían unos robots de mujeres con tremendas bubbys manejados por mujeres humanas sentadas en los robots vestidos con ropa de robot (Robot restaurant = muchos robots), con una banda de robots tocando en vivo.


Shinjuku

Entrada al Robot Restaurant


Se abren las puertas del ascensor en el piso 2 y entramos a una sala de espera con varias mesas con sitiales dorados estampados, espejos en el techo y pantallas gigantes a ambos lados de la sala. Nos asignan una mesa y con eso nos dejan un dinosaurio de juguete interactivo al que le puedes hacer cariño y se pone regalón, camina, muerde cosas, mueve la cola, etc. Jugamos un rato con él mientras seguimos desconcertados por lo extraño de la sala. Nos atiende una japonesa caracterizada como las mujeres de los monos animados de acá. Ofrece algo para tomar (que no está incluida en la entrada de 5.000¥ que ya pagamos), así que pedimos unas cervezas. En las pantallas pasan películas con imagen alargada del porte de la sala donde salen dinosaurios, una guerra como de guerreras romanas y luego las mismas niñas que peleaban en esa guerra todas arriba de un yate con bikinis... claramente un guión sin sentido.


Sala de espera en Robot Restaurant


Dinosaurio interactivo y Jani enamorada de él


Un poco antes de las 22:00 hrs nos hacen bajar al 2do subterráneo. La escalera hacia el subterráneo tiene todas las paredes con diseños de dibujos (mariposas, y algo como selvático), y círculos que cambian de colores en una de las paredes. Los peldaños son esperados y en algunas partes también con diseño, todo con harta luz LED por todos los rincones y líneas. Raro.


Pasillo psicodélico


Entramos a la sala y nos pasan antes de sentarnos una caja con nuestra elección de comida (carne o pescado), y nos vamos a sentar a nuestros asientos numerados. Es un pasillo de aprox 4 mts de ancho con "graderías" a los lados de 3 filas que suben en altura. Nos toca en la 3era fila (o sea la parte más alta), casi al medio de la sala. Aparte venden cervezas por si quieres complementar la botella pequeña de te verde frío que viene con la comida (que es poca en cantidad, y no muy rica... al final vienes acá para ver el show más que a comer).


Con las cajas de comida esperando que empiece el Show


Y empieza la función. 4 carros manejados a control remoto, 2 con una niña y una batería de tambores y lado otros dos con 7 niñas cada una con un tambor. Empieza una especie de batucada japonesa mientras los carros se trasladan y giran por el pasillo. Aparece un dragón chino iluminado que de largo ocupa casi la mitad de longitud de la sala, sobre nosotros lamparas chinas giran por todo el ovalo que forma el riel que pasa sobre nosotros y el público de la gradería del frente. Las niñas tocan los tambores y gritan mientras sonríen para las fotos y guiñan el ojo a los hombres del lugar. Las niñas son bastante estupendas y todas alegres y carismáticas con ropa mini pero tampoco tanto (recuerden que los niños están permitidos en el lugar).


Batucada japonesa

Dragón gigante pasando entremedio de lo que encontrara en su camino


Hay un pausa en el show de 10 minutos y empieza la segunda parte. Esta vez son unos robots que pelean, de repente aparece un Panda (como KungFu Panda), un Tigre (también como el de la película y de repente una ¿vaca gigante? Y el Panda usando la vaca como caballo. Un tiburón se come a un robot de los malos, y asi, varias cosas más. Aparte aparecen unas motos redondas con luces y más robots. Además en las pantallas gigantes que hay a lo largo de las graderías aparecen escenas de las niñas que bailan como guerreras y un terodactilo que tira fuego (¿tiraban fuego? Jajaja) persiguiendo un helicóptero...


Tiburón come robots malos


El tercer show es con unas plataformas que tienen pies de robots. Ponen unos Pole (caños) y salen todas las niñas vestidas con orejas de conejas. Sólo un par baila en los caños mientras las otras pasean en las plataformas en grupo (y de ese par sólo una baila de verdad y hace figuras y cosas entretenidas porque la otra al parecer es reemplazante porque no cacha una). 


Pole Dance sobre robots


El Cuarto show es con unas robots gigantes que son manejadas por una de las niñas y otro par va sobre el robot paseando. Las robots mueven los ojos, las bubbys y tienen un montón de luces. Son robots gigantes (4 robots) que pasean de un lado a otro.


Niñas saludando desde las Mega-robots



El último show es con unos tanques gigantes y unas motos que cruzan de un lado al otro. En el tanque van varias niñas que mientras cruza lento de un lado al otro se cruza con un avión con cuerdas donde van colgadas otras niñas más que se cambian de lugar cuando pasa el tanque. Cantan y bailan mientras todos tenemos unos palos luminosos como para animar la situación.





Para cerrar el show se presentan las niñas de a una todas felices y salen unos robots enormes tipo Terminator de dos personas de alto, que dentro tienen a un ser humano que los maneja. Podemos sacarnos fotos con ellos y se acaba el show más freak y sin sentido pero en verdad bueno y entretenido que hemos visto. ¿Vale la pena? Sí, definitivamente, porque nunca jamás en la vida verán algo similar.


Japonesas, lasers y robots en el acto final


Robots restaurant… raro, sin sentido, psicodélico y entretenido a la vez


Volvemos al hotel todos en un mismo taxi y nos vamos a dormir para descansar bien porque mañana se viene un día muy intenso recorriendo lo que más podamos de Tokyo.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Día 12: KYOTO, despertando en un Ryokan

Quedamos en estar listos a las 9.30 para salir pero recién a las 10:15 estamos tomando desayuno en nuestra pieza. El hostal tiene baños compartidos y aunque no nos tocó hacer fila con más gente igual llevar tus cosas al baño, traerlas, ir a lavarte los dientes allá y secarte el pelo acá toma más tiempo. Tratamos de dejar lo mas ordenado posible la pieza y salimos a recorrer. Para nuestra sorpresa está nevando, algo que Carlos nos había contado que ya había visto en la mañana cuando salió a correr 10K a un parque que queda cerca del hotel. Durante todo el día tuvimos momentos de nieve, de repente más intenso y a veces sólo pelusas que caían incluso cuando el sol nos alumbraba.



Hostal, ¡nevando!

Monstruo come-nieve




Carlos tiene todo el sistema de buses estudiado con el bus que hay que tomar entre cada cosa que queremos hacer hoy. Caminamos a la misma parada de ayer y tomamos el bus que nos lleva al Castillo Nijojo. 



Castillo Niojojo


Pagamos la entrada y lo primero que vemos es un patio anterior rodeado de muros altos de piedra. La visita oficial empieza con la casa del Shogun, para la que tenemos que sacarnos los zapatos y ponernos pantuflas para poder entrar. Empezamos a caminar y vemos en mil lugares letreros de "prohibido tomar fotos". Lo único que logre es esto con el celular aunque salió borrosa (la verdad esta prohibido no porque el concepto foto haga daño sino que el flash daña las pinturas murales que hay dentro, y como hay gente que aunque le digan "no flash" dispara igual con flash o no sabe sacarlo o cree sacarlo y no lo saca, prohíben del todo hacerlo (en verdad es por algo de propiedad intelectual de los dibujos porque tampoco permiten hacer reproducciones dibujando en el lugar lo que uno está viendo).



Casa del Shogun



Pórtico para la casa del Shogun


Unica foto del interior de la casa del Shogun… sin tanta transgresión de leyes de no foto, porque fue sin flash y no tiene las pinturas de los murales de las habitaciones, maja 


Caminamos y nos sentimos como ninjas porque el lugar es silencioso y la construcción es típica de las películas. Sentimos, mientras vamos pasando por distintas habitaciones con murales pintados y algunas ambientadas con muñecos vestidos de la época, un chirrido ambiental. Es un sonido inconstante un poco agudo. De repente vemos un letrero que explica que el chirrido es del piso y que fue diseñado así para saber cuándo venía alguien. Cobra sentido que el concepto asociado a los ninjas aparte implique silencio al caminar para no ser detectados cuando llegaban a atacar a los shogunes (en ninguna parte dice que lo hacían pero basandonos en las películas podría ser jaja). La verdad es que hay también lugares para recibir a los samurai (no ninjas) y también algunos salones para guardar las armas. Damos la vuelta completa y volvemos a ponernos los zapatos para seguir recorriendo.

En la parte de atrás de la casa del Shogun hay un jardín con una laguna pequeña, una cascada y árboles de todo tipo con algunos de tipo japonés entremedio. No están florecidos por la época pero en primavera debe ser más lindo aún. Después pasamos otro muro de piedra tipo fuerte con un foso alrededor para proteger lo que hay dentro, y llegamos a la zona de otra casa que está cerrada (no se puede visitar) con mas jardines alrededor con árboles japoneses y no japoneses por todos lados, entre ellos uno que se llama árbol fénix (traído desde Hiroshima) porque sobrevivió el ataque nuclear a pesar de que estaba a 1 Km del centro de la explosión de la bomba... En conclusión, son muchos jardines rodeados de un complejo de muros de piedra y un foso alrededor de los muros, por lo que en los tiempos en que estuvo ocupado debió haber sido una gran fortaleza para proteger al Shogun y su familia.



Jardines del Castillo

Poder japonés

Foso y fuerte de piedra



Vista desde arriba del complejo

Árbol fénix


La próxima parada en bus es el Rokuon-ji temple donde está el Kinkaku o pabellón dorado (por el nombre de este pabellón el templo es a veces conocido como Kinkaku-ji Temple). Es una construcción budista dorada completa (bañada en oro), que tiene reliquias de Buda dentro. No se puede entrar pero es suficiente con mirarla desde el sitio designado para los turistas para sacarse fotos con el pabellón y la laguna que lo rodea. Los jardines representan la Tierra Pura de Buda en este mundo. Es muy bonito así que vale la pena visitarlo.



Rokuon-ji Temple

Golden Temple



Seguimos por el sendero y hay una zona para orar, con varios rituales budistas para hacer: inciensos (pero no tantos como los que vimos en Shanghai), unas cuerdas que al moverlas suena una campaña arriba, mensajes en unas tablas de madera, entre otros.








Después de comprar unos cafés y chocolates calientes en una máquina a monedas seguimos caminando hacia la salida. El siguiente objetivo es llegar al barrio Gion donde ayer fuimos a comer (vamos de nuevo en bus, obvio). Nos bajamos en el mismo lugar y entramos esta vez por el pórtico del Maruyama Park.  En la entrada hay varias mujeres vestidas con trajes típicos (a estas alturas del día hemos visto varias pero aquí hay más), que andan en grupo o con sus parejas, claro que ellos vestidos con ropa convencional actual. 






Paseamos por Maruyama Park donde hay varios árboles sin hojas ni flores por la época pero que seguro en primavera deben ser muy lindos y todos rosados como las postales típicas de aquí. Hay uno que otro mini puente sobre la laguna donde también hay enormes pescados sobrealimentados que a pesar de su tamaño obeso miran y se acercan a la orilla con la esperanza de que les den más comida.



Maruyama Park

Vemos una escultura de un samurai o ninja con alguien mas y como la explicación está en japonés no tenemos idea quienes son, qué representan o qué hicieron para estar en una escultura. Como es típico de acá nos da tema para sacarnos unas fotos ninjas con ellos de fondo.







Después de lesear un rato con esas fotos y, tratándo de no herir sentimientos de la gente que vive acá, seguimos por la ruta que bordea la colina. Entramos a la zona de un templo que ya estaba cerrado pero podemos ver igual porque están limpiándolo. Después del templo casi inmediato hay un cementerio muy diferente a los que conocemos, con tumbas verticales una al lado de la otra donde claramente no caben ataúdes, así que suponemos que crema a sus muertos y después dejan las cenizas ahí. Algunas tumbas tienen letras escritas, otras tienen flores y las mas pro tienen árboles plantados en el pequeño espacio asignado para decorarla. El acceso esta restringido obviamente, pero de abajo vemos cómo el cementerio termina bien alto donde la selva (aparentemente nativa) continúa el ascenso por la colina.




Papi jugando a ser ninja



Cementery


Bajamos por calles una calle local rodeada de casas que parecen ser habitacionales, pasamos por el lado de otro templo y llegamos a una zona muy turística con restaurantes japoneses con puertas correderas de madera. También hay patios interiores y todo ambientado en estilo japonés.

Mientras caminamos por ahí nos cruzamos con un par de japonesas vestidas con ropa típica de aquí y maquilladas. La mamá les pregunta si puede sacarse una foto con ellas y la Jani aprovecha de salir también.







Subimos una escalera grande y llegamos en lo alto a otro templo más donde tenía para hacer varios rituales (campañas que giran, una vaca para acariciar donde tienes alguna dolencia, zona para poner inciensos, maderas, etc.). Hay pequeños letreros que explican el significado así que algo podemos entender. Tocan las campanadas que indican que ya son las 6 de la tarde. Vamos a un negocio al lado mientras nos damos cuenta de qe atrás está el Buda gigante (ya esta cerrado para entrar). El negocio también esta cerrando así que apuramos el paso para alcanzar a conocer algo más.








Bajamos unas escaleras y ahí si que es turístico el sector. Una calle llena de negocios de artesanías y cosas alusivas a Japón, calcetines con dedos separados para los zapatos de aquí, souvenirs, etc. Compramos algunas cosas mientras seguimos caminando y ya se hace de noche. Nos encontramos con otro templo así que aprovechamos la vista para las últimas fotos. Prácticamente todo está cerrado así que después de eso cambiamos rápido y con harto frío. 










Llegamos a la calle principal y buscamos algo para comer. Hacemos un intento fallido de ir a un restaurante italiano pero era caro y fome (casi sólo salsa de tomate pura con spaghettis). Nos vamos y el papá identifica un restaurante arriba en un edificio en un piso 4to. Subimos a preguntar y es sistema de menús. Esta vez respetamos la traición y cada uno pide el suyo... son bandejas cuadradas donde viene de todo: Sashimi, tempura, soba (noodles japoneses fríos o calientes), aliños (cebollin, wasabi), algún postre, etc., obviamente dependiendo de lo que pediste en la carta. En la mesa del lado comen algo típico de aquí también: la mesa tiene un calentador eléctrico al centro y encima una olla tipo Wok con un caldo. La comida viene en una caja: carnes y pescados crudos más verduras y soba. Hay otra caja al lado de donde sacan un par de camarones grises vivos que ponen en el caldo hirviendo y a los pocos segundos sacan colorados y muertos (los vecinos de mesa nos muestran cuando echan un camarón vivo porque estamos todos interesadísimos en la dinámica, y como toda demostración falla cuando toma el camarón y se le escapa hacia los pies de la Jani... Vivoooooo!!).





Terminamos de comer y nos vamos en bus al hotel. Las piezas están frías pero nos abrigamos harto y de a poco la calefacción hace algo de efecto. La mamá está feliz porque los cambiaron de pieza en la mañana y les tocó una habitación casi nueva mucho más grande y en un segundo piso así que es mucho más calentita. Nos vamos a dormir hasta mañana para despedirnos de Kyoto y seguir viajando por Japón.



Sistema de buses con indicador desde que el bus está dos paradas antes de llegar